La estructura del avance
En este vídeo del curso de la Caro-Kann vamos a estudiar el avance posicional. Veremos cómo responder al centro blanco, qué piezas conviene cambiar y cómo encontrar un plan cuando termina la apertura. Empezamos con e4, c6, d4 y d5. Las blancas avanzan a e5. Tienen más espacio y una cadena de peones: el de d4 sostiene al de e5. Además, e5 controla f6 y dificulta que nuestro caballo se desarrolle allí.
Jugamos alfil f5 antes de cerrar con e6. El alfil ya está fuera de la cadena. Ahora necesitamos activar las demás piezas y discutir el centro que han construido las blancas. Vamos a fijarnos en dos cosas: qué sostiene e5 y qué ocurre con d4 cuando se cambian los peones. Esa comparación explica buena parte de los planes que veremos.
El sistema Short
Las blancas desarrollan caballo f3, que refuerza d4. Respondemos e6. Después de alfil e2, el blanco está preparado para enrocar. Esta disposición se conoce como sistema Short. Nuestra respuesta será c5. El peón ha necesitado dos movimientos para llegar aquí, pasando antes por c6. A cambio, hemos podido sacar el alfil y ahora atacamos la base del centro blanco. El peón de e5 está más avanzado, pero d4 es el que lo sostiene. Presionar esa base puede obligar al blanco a cambiar su estructura o a dedicar piezas a defenderla. No hay que capturar inmediatamente por costumbre. Primero miraremos cómo responde el rival. Vamos a comparar alfil e3, que desarrolla y defiende, con c3, que refuerza el centro usando otro peón.
Alfil e3 y los cambios
Las blancas juegan alfil e3. Capturamos en d4 y el caballo de f3 recupera. Detengámonos aquí. Han desaparecido el peón blanco de d y nuestro peón de c. El caballo ocupa d4, pero ya no existe el apoyo que ese peón daba a e5. Las blancas tendrán que reorganizar la defensa de su peón avanzado. Desarrollamos el caballo de g8 a e7. Tras el enroque blanco,
el caballo de b8 sale a c6. Desde allí presiona d4 y e5. Las blancas responden alfil b5. Es una reacción importante: clavan el caballo de c6 contra el rey de e8. Ese caballo ya no puede apartarse dejando abierta la diagonal. Por eso no basta con decir que las negras han desarrollado sus caballos. El rival también juega y puede crear problemas antes de que nuestro rey esté seguro.
Respondemos a6, atacando al alfil. En esta línea las blancas capturan en c6 con jaque. Recuperamos con el caballo de e7. Ahora el caballo blanco de d4 toma nuestro alfil de f5. El peón de e6 captura ese caballo. Hemos cambiado dos piezas por bando y mantenemos el mismo material. Quedan siete peones, un alfil y un caballo a cada lado, además de las damas y las torres. La estructura negra sí ha cambiado. Tenemos peones en f5 y f7, y el peón de d5 ha quedado aislado, sin peones propios en las columnas c y e. Eso ofrece objetivos a las blancas. A cambio, hemos resuelto la clavada y reducido el número de piezas que necesitan espacio. Todavía debemos completar el desarrollo. Los cambios no nos permiten olvidarnos del rey.
Las blancas llevan el alfil a d4. Así vuelven a defender e5, esta vez con una pieza. También colocan el alfil delante de nuestro peón aislado. Jugamos alfil e7. El caballo blanco sale a c3 y añade presión sobre d5. Nosotros enrocamos. Esta posición ya tiene tareas concretas. Las blancas intentarán aprovechar d5 y mantener su peón de e5. Las negras cuentan con el caballo activo de c6 y buscarán contrajuego sin descuidar la defensa de d5. Los peones doblados importan, pero no deciden por sí solos la partida.
Volvamos al momento anterior a alfil d4. Las blancas también pueden sostener e5 con f4. En ese caso aparece otra respuesta: d4. El peón avanza atacando al alfil de e3. Las blancas lo retiran a f2 y desarrollamos alfil e7, preparando el enroque. La diferencia está en d4. En la primera línea la ocupaba un alfil blanco y el peón negro no podía avanzar. Aquí estaba libre. El mismo esquema de apertura ha producido una decisión distinta porque ha cambiado una casilla concreta.
La cadena con c3
Volvemos a la posición después de c5. Ahora las blancas juegan c3. Desarrollamos caballo c6. Las blancas enrocan, capturamos en d4 y recuperan con el peón de c3. Esta vez vuelve a haber un peón blanco en d4 sosteniendo e5. Es el que comenzó la partida en c2. El peón original de d ha desaparecido. Desarrollamos el caballo de g8 a e7. La cadena blanca sigue ocupando espacio y d4 continúa siendo un punto de presión. La columna c ha quedado sin peones de ninguno de los dos bandos, aunque las piezas todavía pueden interrumpirla.
Seguimos con caballo c3. Nuestro alfil sale de f5 hacia g4 y presiona al caballo de f3. Una continuación posible es caballo h4. El blanco deja libre f3 y mantiene abierta la posibilidad de avanzar el peón de f. Ahora cambiamos el alfil por el de e2. Recupera el caballo que estaba en c3. Jugamos caballo g6. Desde allí mira e5. El caballo blanco de h4 vuelve a f3 y refuerza tanto d4 como e5. El peón avanzado está defendido: presionarlo no significa que podamos capturarlo sin más.
Continuamos con alfil e7, alfil e3 y enroque negro. Las blancas han conservado el centro y terminado el desarrollo de sus piezas menores. Las negras han cambiado el alfil que salió a f5 y han encontrado casillas para sus caballos. El siguiente trabajo será coordinar las piezas con las rupturas, según lo que haga el rival.
Capturar y transponer
Hay una tercera decisión que conviene reconocer: después de c5, las blancas pueden capturar con el peón de d4. Recuperamos con el alfil de f8. Con una sola jugada hemos recuperado el peón y desarrollado una pieza. Las blancas enrocan y jugamos caballo e7. El peón de e5 ha vuelto a perder el apoyo de d4. Las blancas pueden buscar actividad, pero ese cambio también ha facilitado nuestro desarrollo.
Volvamos una vez más a la ruptura c5. Si las blancas enrocan antes de decidir qué hacer con el centro, desarrollamos caballo c6. Tras alfil e3, capturamos en d4 y recupera el caballo. Desarrollamos el caballo de g8 a e7 y las blancas juegan alfil b5. Hemos llegado a la misma posición de la primera línea. Las blancas adelantaron el enroque, pero estos movimientos han terminado en el mismo tablero, con el mismo turno. Eso es una transposición. Podemos retomar la respuesta a6 que ya estudiamos.
El cambio de alfiles
Ahora vamos a retroceder hasta la salida de nuestro alfil a f5. Las blancas pueden proponer el cambio inmediatamente con alfil d3. Capturamos en d3. La dama blanca recupera y jugamos e6. Hemos cambiado los alfiles de casillas claras antes de cerrar la cadena. El blanco ha simplificado y su dama ya está en el centro. Nosotros seguimos necesitando la ruptura c5 y el desarrollo de los caballos. Vamos a ver cómo aparecen esas ideas en una partida real de Nimzowitsch contra Capablanca, disputada en Nueva York en 1927.
Nimzowitsch y Capablanca
Nimzowitsch desarrolla caballo c3 y Capablanca juega dama b6. La dama apunta a d4 por la diagonal de c5. También mira b2, que está defendido por el alfil de c1. Las blancas desarrollan el otro caballo a e2. Llega c5, atacando d4 con el peón. Ahora ese mismo peón interrumpe la diagonal de nuestra dama. Hay que actualizar los ataques cada vez que cambia el tablero.
Las blancas capturan en c5 y el alfil negro recupera. Es la misma idea de desarrollo que acabamos de estudiar. Después del enroque blanco, Capablanca juega caballo e7. Nimzowitsch juega caballo a4. El caballo ataca a la vez la dama de b6 y el alfil de c5. Capablanca retira la dama a c6, desde donde sigue defendiendo el alfil. Las blancas capturan el alfil en c5
y la dama recupera. Después desarrollan alfil e3, atacando de nuevo a la dama, que se retira a c7. Con f4, las blancas sostienen e5. Capablanca instala su caballo en f5. La casilla está disponible porque el alfil que la ocupó al principio ya se cambió. Siguen c3 y caballo c6. Las blancas controlan d4 con el peón de c3. Las negras han desarrollado ambos caballos y pueden disputar esa misma casilla. La partida ya está girando alrededor de las piezas y de los puntos que dejó el cambio central.
Nimzowitsch lleva la torre de a1 a d1. Capablanca juega g6 y sostiene el caballo de f5. Las blancas avanzan g4, atacando ese caballo. Capablanca responde capturando el alfil de e3. La dama blanca recupera. Ahora llega h5, que ataca el peón de g4. Las blancas avanzan a g5 y Capablanca enroca. Estas son las jugadas de la partida, con sus aciertos e imprecisiones. El avance de peones no le ha asegurado un ataque a las blancas. Observa cómo ha cambiado la posición. Ya no queda ningún alfil. Las blancas conservan espacio, pero han avanzado peones delante de su rey. Las negras han preparado su seguridad y pueden organizar el juego en el otro flanco. Esta secuencia depende de la posición concreta de la partida: h5 no es una respuesta automática a cualquier avance de peones.
Las blancas centralizan su caballo en d4 y la dama negra vuelve a b6, presionándolo. El caballo está defendido, así que tampoco aquí se gana material inmediatamente. Nimzowitsch juega torre f2. Capablanca lleva la torre de f8 a c8. Todavía hay una pieza propia en medio: el caballo de c6 interrumpe la columna. Siguen a3, torre c7, torre d3 y caballo a5. Ahora sí, al apartarse el caballo, la torre de c7 apunta al peón de c3. Este peón sigue defendido por b2. La presión tiene sentido, pero no equivale a ganarlo. El caballo también busca una posible entrada por c4 si las blancas lo permiten. Las piezas negras empiezan a trabajar juntas sobre el flanco de dama. Dejamos aquí el fragmento. Capablanca ganó más adelante, en la jugada cuarenta y seis. Lo que nos interesa para la apertura es el recorrido: cambiar la base del centro, activar las piezas y aprovechar la columna que ha quedado disponible. La partida completa acompaña al material del curso.
Dos decisiones para recordar
Volvamos a la posición del sistema Short después de los cambios en f5. El peón de e5 ya no tiene el apoyo de d4. ¿Cómo lo defendieron las blancas en nuestra primera línea? Con alfil d4. Nosotros desarrollamos alfil e7, el blanco juega caballo c3 y enrocamos. La defensa del centro y la seguridad del rey explican estas jugadas. Comparemos con el centro que conserva los peones blancos en d4 y e5. Después de completar el desarrollo,
las blancas juegan g3, preparando el apoyo a un futuro caballo en f4. Las negras pueden atacar ahora e5 con f6. Si el peón captura en f6, recupera el alfil de e7. La ruptura ha abierto el centro y activado el alfil. Ha desaparecido el peón blanco de e, y también nuestro peón de f. Esta es otra forma de combatir la cadena cuando nuestras piezas y nuestro rey ya están preparados.
Alternativa y cierre
Existe también c5 inmediatamente después de e5, sin sacar antes el alfil. Es una alternativa válida, con decisiones propias sobre el centro y el desarrollo. En el recorrido de este vídeo hemos elegido alfil f5 primero. Sacar el alfil y atacar d4 son dos tareas distintas, y el orden influye en las respuestas que debemos conocer. Para jugar estas posiciones, mira primero qué sostiene el centro blanco. Si recupera un caballo en d4, e5 pierde el apoyo del peón. Si recupera el peón de c3, la cadena se reconstruye. Y si las blancas capturan en c5, podemos aprovechar la recuperación para desarrollar. Después coloca las piezas y comprueba la seguridad del rey. La Caro-Kann nos ofrece una estructura firme, pero la actividad se consigue con decisiones concretas sobre el tablero.








