Un peón que atrae al rey
En esta lección veremos el peón pasado alejado: cómo distraer al rey defensor y aprovechar el otro flanco. El plan puede ganar aunque ese peón acabe capturado. Pero también veremos una posición de tablas, porque tener un peón lejos no garantiza la victoria.
Qué significa alejado
Juegan las blancas. El peón de a5 está pasado: no hay peones negros delante de él en su columna ni en las columnas vecinas que puedan frenarlo. Además, está alejado del otro grupo de peones. El rey negro tendría que ir a la izquierda para detenerlo y después volver a la derecha para defender g6. Nuestro rey ya está activo en d4. Esa cercanía al centro es importante: puede acercarse a g6 mientras el rival se ocupa del peón de a.
El peón de g4 todavía no está pasado, porque tiene enfrente al de g6. Si eliminamos ese obstáculo, será él quien corone.
Atraer y entrar
a6 acerca la amenaza. Solo faltan dos avances para coronar. Las negras deben tenerla en cuenta antes de elegir su ruta. Rey c6 se mantiene a tiempo de detener el peón. Es una defensa razonable: en lugar de quedarse junto a g6, el rey se dirige al flanco de dama. Rey e5 aprovecha el cambio de rumbo. No vamos detrás de nuestro peón: nos acercamos al objetivo del otro flanco.
Desde aquí nuestro rey controla d6, e6 y f6. El rey negro no puede volver por esas casillas mientras mantengamos esta posición. Rey b6 amenaza capturar a6. En este ejemplo podemos permitirlo, porque nuestro rey ya llega a tiempo al otro lado. Rey f6 ataca g6. Los peones aún siguen en el tablero, pero los reyes ya tienen trabajos muy diferentes.
Rey por a6 elimina el peón alejado. Ha cumplido su función: el rey negro está lejos del peón que debía defender. Rey por g6 retira ese último obstáculo. Ahora queda nuestro peón de g4 contra un rey situado en a6. Contemos el resultado, no solo el sacrificio. Hemos cambiado nuestro peón de a por el de g y conservamos un peón pasado con el rey a su lado.
Rey b6 inicia el regreso. El defensor sigue jugando: no debemos perder tiempos sin necesidad. Rey f7 prepara el apoyo de la casilla de coronación. El rey se queda fuera de la columna del peón. Rey c5 intenta acercarse por el centro. g5 comienza el avance. Rey d6 sigue aproximándose. g6 deja solo dos pasos hasta la última fila. El defensor ya no puede detener el avance.
Rey e5 busca la ruta más directa que tiene disponible. No puede acercarse a nuestro rey por e6. g7 llega protegido y amenaza coronar. Rey f4 no alcanza la casilla de llegada. g8, dama. El peón que corona es el del otro flanco. La distracción ganó el tiempo que necesitábamos.
Si el rey no se desvía
Volvemos a la posición después de a6. La variante anterior es una forma de defender, no una secuencia obligatoria. Rey e6 elige quedarse más cerca del otro flanco. Es legal, pero cede distancia respecto al peón de a. a7 obliga a atender la coronación inmediata. Esta vez no necesitamos empezar capturando g6. Rey f6 protege g6, pero ya no puede alcanzar la columna a.
a8, dama. Si el rey abandona la vigilancia del peón alejado, aprovechamos la amenaza directamente. La decisión depende de la defensa: cuando el rey va al peón, entramos por el otro lado. Si se queda lejos, comprobamos si el peón puede coronar.
Un peón rival cambia el plan
Ahora juegan blancas en un ejemplo distinto. Conservamos los reyes y el peón de a5, pero las negras tienen un peón pasado en h4. Con juego correcto, son tablas. Nuestro rey ya no puede dedicarse a recoger peones inmóviles. Tiene que detener el peón de h. La distracción puede funcionar en los dos sentidos. a6 repite la amenaza, pero no la misma valoración.
Rey c6 se acerca a tiempo al peón blanco. La defensa combina el rey en un flanco y el peón en el otro. Rey e3 se dirige hacia h4. Si perdiéramos tiempo persiguiendo al rey negro, su peón podría coronar. h3 mantiene la amenaza de las negras. Rey f3 continúa por la diagonal. Los reyes también se acercan en diagonal, así que hay que contar jugadas reales.
h2 deja el peón a un paso de coronar. Ahora hay una sola jugada blanca que conserva las tablas. Rey g2 llega justo a tiempo. Controla h1 y amenaza capturar h2. Un avance del peón blanco en este momento perdería. Rey b6 se ocupa del peón de a6. Si las negras coronaran ahora en h1, el rey blanco capturaría la nueva pieza.
Rey por h2 elimina la amenaza negra. Rey por a6 elimina la blanca. Quedan solo los dos reyes: tablas.
Qué hay que comprobar
El peón alejado vale por lo que obliga a hacer al defensor. Antes de entregarlo, calcula qué capturará tu rey y si el peón restante podrá avanzar. No basta con contar los pasos hasta coronar. Cuenta también las rutas de los reyes, las capturas y las amenazas del rival. La actividad del rey convierte la distracción en una ventaja concreta.
En el primer ejemplo ganamos el otro flanco. En el segundo, ambos reyes tuvieron que detener un peón y la partida terminó en tablas. Esa diferencia es la que debemos reconocer.






