Una esquina que lo cambia todo
En este vídeo del curso de finales veremos el alfil y el peón de torre del color equivocado. Aprenderemos a defender la esquina y a reconocer cuándo todavía se puede ganar. Tener una pieza y un peón de más no resuelve este final por sí solo. Importan el color de la casilla de coronación, la posición de los reyes y el turno.
El color de la coronación
Las blancas tienen rey en g6, alfil en f5 y peón en h5. El rey negro está en h8. Llamamos peones de torre a los de las columnas a y h. El peón quiere coronar en h8, una casilla oscura. Nuestro alfil se mueve por casillas claras. Nunca podrá dar jaque a un rey situado en h8. Ese es el sentido de alfil del color equivocado. No describe el color del peón ni la casilla donde está ahora, sino su relación con la casilla de coronación.
Al otro lado ocurre lo mismo al revés. Un peón blanco de a corona en a8, que es clara. En esta posición reflejada, el alfil de casillas oscuras tampoco controla la esquina. Volvemos al peón de h. El rey defensor necesita llegar a esa esquina a tiempo. Si queda apartado de ella, el alfil equivocado también puede ayudar a ganar.
Cómo se conservan las tablas
h6 acerca el peón. El rey blanco protege h7 y g7, pero no puede controlar h8 sin acercarse demasiado al rey rival. Rey g8 es la única jugada legal de las negras. Salir un momento de la esquina no significa renunciar a ella. Alfil e6 da jaque por la diagonal que llega a g8. Ahora el defensor tiene dos retiradas legales. Solo una conserva las tablas.
Rey h8 es la defensa correcta. El alfil ya no puede dar jaque al rey en su refugio. h7 deja al negro sin ninguna jugada legal. El peón controla g8, el rey blanco controla g7 y h7, y h8 no está atacada. No hay jaque. Por tanto, esto es ahogado y la partida termina en tablas. Llegar a séptima no basta para coronar. Las blancas pueden retrasar el avance y maniobrar con el alfil. Eso no cambia su color. Con defensa correcta, el rey conserva el refugio y el atacante no consigue forzar la coronación.
Salir por el lado equivocado
Comparemos la otra respuesta al jaque. Estamos otra vez con el rey negro en g8 y el alfil en e6. Le toca jugar al defensor. Rey f8 es el error. El material no ha cambiado, pero ahora las blancas ganan porque pueden impedir el regreso. h7 controla g8. El rey negro ya no puede usar esa casilla para volver a h8. Rey e7 es una respuesta legal. La otra retirada tampoco alcanza el peón.
h8, y coronamos dama. Hemos ganado una dama sin que el rey rival pueda capturarla. Esta posición está ganada, aunque aún no es mate. La defensa exige conservar la ruta a la esquina. No basta con recordar el nombre del final y jugar cualquier retirada.
Impedir que llegue a la esquina
Veamos un ejemplo más exigente. Rey blanco en e6, alfil en f5 y peón en h6. Rey negro en f8. Juegan blancas. El defensor todavía no ha llegado a la esquina. Aquí las blancas ganan, pero necesitan precisión. Antes de empujar, hay que cerrar las entradas del rey negro. Comparemos el avance directo con una jugada de alfil. h7 sería precipitado. Al avanzar, el peón deja de controlar g7.
Rey g7 aprovecha esa entrada. Aunque coronemos, la nueva pieza quedará a su alcance. h8, dama con jaque. Pero la dama no está protegida. Rey por h8 la captura. Solo queda rey y alfil contra rey, material insuficiente para dar mate. Son tablas. Retrocedemos a la decisión. Mantener el peón en h6 conserva su control de g7. Nos falta impedir el paso por g8. Alfil h7 cierra ese camino. El alfil controla g8 y el peón controla g7. Esta es la única jugada que conserva la victoria en la posición inicial.
Rey e8 es la única respuesta legal. El rey blanco también controla e7 y f7. Rey f6 acerca nuestro rey mientras el alfil mantiene la barrera. Rey f8 vuelve a probar la entrada. Es una defensa resistente, aunque tampoco salva la partida. No apartes todavía el alfil. Si abriésemos g8 ahora, el rey negro recuperaría el camino a h8. La tarea del rey blanco aún no ha terminado.
Rey g6 continúa la aproximación. El peón y el alfil siguen cerrando g7 y g8. Rey e8 se retira. Tiene otra retirada legal, pero ninguna de las dos recupera el acceso a la esquina. Rey g7 toma por fin el control de h8. Ahora nuestro rey puede sostener la coronación y el alfil ya puede apartarse. Rey d8 es una de las retiradas posibles. Alfil g6 despeja h7 sin estropear la barrera.
Rey e7 intenta acercarse, pero llega tarde. h7 avanza ahora con la coronación protegida por nuestro rey. Rey d6 no puede detenerlo. Las otras retiradas legales tampoco alcanzan h8. h8, y coronamos dama protegida. El alfil sigue siendo del color equivocado, pero el defensor nunca logró instalarse en la esquina.
Cuando el alfil sí controla h8
Para terminar la comparación, cambiamos el alfil por uno de casillas oscuras, situado en b4. El rey negro vuelve a h8, con nuestro rey en g6 y el peón en h6. h7 inmediatamente sería ahogado. El rey no tiene salidas ni está en jaque. Tener el alfil adecuado no permite descuidar el orden. Retrocedemos. Primero hay que expulsar al rey con un jaque del alfil. Después llegará el avance del peón.
Alfil c3 da jaque hasta h8. Esta vez la diagonal llega a la esquina. Rey g8 es la única salida. h7 da jaque y gana el siguiente paso. Rey f8 es la única respuesta. Ya no puede volver a h8, porque el alfil controla esa casilla. h8, dama con jaque. El alfil ha servido para expulsar al rey, y el peón ha aprovechado los tiempos.
Qué debes reconocer
Antes de cambiar piezas o aceptar unas tablas, mira la casilla de coronación y el camino del rey defensor. Con el alfil equivocado y el rey seguro en la esquina, la ventaja material no basta. Si todavía puedes cerrar el paso, conserva esa barrera y acerca tu rey. Avanzar un peón cambia las casillas que controla. Por eso la misma jugada puede ganar en una posición y dejar escapar la victoria en otra.
El color del alfil orienta el diagnóstico. La posición de los reyes y el orden de las jugadas deciden el resultado. Seguiremos aprendiendo finales en Ajedrez Azul punto com.




